← Volver al blog

Cuando empezamos a hacer velas, lo primero que investigamos no fue el diseño del envase ni los aromas. Fue la cera. Queríamos entender qué íbamos a poner en las casas de la gente, qué iban a respirar y qué dejarían en el planeta cuando la vela se acabara. Lo que encontramos nos convenció rápido.

Miles de años haciendo velas (y no siempre de forma limpia)

Las velas llevan con nosotros más de 5.000 años. Los egipcios ya usaban juncos empapados en grasa animal; los romanos fabricaban velas de sebo —la grasa extraída del ganado— que iluminaban casas y calzadas. En la Edad Media, el sebo siguió siendo lo habitual para el día a día, aunque con un inconveniente muy concreto: olían mal y producían mucho humo. La cera de abeja era la opción cuidada, reservada para iglesias y ceremonias por su aroma dulce y su llama más limpia.

Así llegamos al siglo XIX con un cambio que lo transformó todo: el descubrimiento de la parafina. Subproducto del refinado del petróleo, barata y fácil de moldear, la parafina permitió fabricar velas a escala industrial. Durante décadas, casi todas las velas del mercado fueron de parafina.

Y ahí empezaron los problemas que muchas personas aún no conocen.

¿Las velas de parafina son malas para la salud?

Sí, con matices. La parafina es un derivado del petróleo que al quemarse puede liberar compuestos como benceno y tolueno. En un espacio bien ventilado y con uso ocasional, el riesgo es bajo. Pero si las velas forman parte de tu rutina diaria —y si tienes niños, mascotas o sensibilidades respiratorias— la composición de la cera importa más de lo que parece.

El regreso a las ceras naturales: qué opciones existen

A medida que creció el interés por el bienestar y la sostenibilidad, también creció la búsqueda de alternativas a la parafina. Hoy hay varias ceras naturales en el mercado, y no todas son iguales:

Cera de abeja. Natural, con un aroma dulce propio y una combustión limpia. Lleva miles de años usándose. El problema: no es vegana. Obtenerla implica la explotación de colmenas, algo que no encaja con lo que somos.

velas de soja españa

Cera de coco. Vegetal y muy limpia. Su punto de fusión extremadamente bajo la hace ideal para mezclas, pero sola es demasiado blanda para la mayoría de formatos de vela.

Cera de palma. Vegetal en origen, pero con un impacto medioambiental preocupante por la deforestación asociada a los cultivos intensivos. La descartamos desde el principio.

Cera de soja. Obtenida del aceite de soja, 100% vegetal, biodegradable y renovable. Quema despacio y de forma uniforme, con muy poco hollín. Para nosotras, la más coherente con todo lo que queremos hacer.

Por qué elegimos la cera de soja (y seguimos eligiéndola)

No fue una decisión de marketing. Cuando decidimos que Almas Libres iba a usar cera de soja, fue después de leer, comparar y probar durante meses.

La cera de soja proviene de cultivos agrícolas, no de la industria petroquímica. Es biodegradable, lo que significa que si alguna vez acaba en el suelo, no deja residuo tóxico. Su punto de fusión más bajo hace que la vela dure más: el calor se distribuye de forma uniforme y la cera se consume entera, sin esa capa blanca que queda pegada a las paredes del bote con otras ceras.

Además, se integra de forma natural con aceites esenciales. Los aromas se liberan de manera suave y constante, sin los picos bruscos que queman las fragancias y las vuelven agresivas.

Y es 100% vegana. Sin excepciones.

cera de soja españa

Cada vela que hacemos en nuestro taller lleva cera de soja certificada, mechas de madera o algodón sin plomo, y aceites esenciales o fragancias sin ftalatos. Nada más.

Lo que se nota cuando enciendes una vela de soja bien hecha

Más allá de los valores, hay algo muy concreto: una buena vela de cera de soja se nota.

La llama es más estable. El aroma acompaña sin invadir. El bote queda limpio por dentro. Y cuando la vela se acaba, el recipiente de vidrio es perfectamente reutilizable: para guardar especias, como vaso, como maceta. Zero waste de verdad, no de eslogan.

En España cada vez más gente está haciendo este cambio. No porque las velas de parafina hayan desaparecido del mercado, sino porque cuando sabes la diferencia, es difícil no tenerla en cuenta.

Nuestras velas de cera de soja artesanales

Si quieres empezar por algo concreto, puedes explorar nuestra colección de velas artesanales. Desde los tarros clásicos hasta los sets regalo, todo lleva la misma cera de soja y el mismo proceso artesanal que hemos cuidado desde el principio.

Si tienes dudas sobre aromas, tamaños o qué vela encaja mejor en tu espacio, escríbenos. Estamos aquí.

← Volver al blog